No podemos politizar nuestros valores: no son ni de derechas, ni de izquierdas, ni de centro.
Son, sencillamente, nuestros valores. La cuestión es cómo los ponemos en práctica, sobre todo cuando entran en conflicto con las instituciones, los partidos y quienes ostentan el poder.
Los recientes tiroteos en los centros de ICE deberían hacer reflexionar a todos los estadounidenses, independientemente de su afiliación política.
Quienes tienen encomendada la tarea de hacer cumplir la ley deben estar siempre sujetos a los más altos estándares de moderación, responsabilidad y respeto por la vida humana. El Estado de derecho debe proteger a la ciudadanía, no minar su confianza.
No se trata de retórica.
Se trata de la dignidad humana, la responsabilidad constitucional y la seriedad moral.
Entonces, ¿cómo respondemos?
Todo empieza en casa. Empieza por nuestra conducta personal: por cómo tratamos a los demás, por cómo defendemos la justicia y por la firmeza con la que exigimos un comportamiento legal y ético.
También exige que nuestras instituciones —incluidos todos los poderes del Estado— cumplan fielmente con sus obligaciones constitucionales.
Buda enseñó que el sufrimiento existe en el mundo.
El cristianismo enseña que el pecado existe en el mundo.
Ambos nos recuerdan que debemos afrontar la realidad con humildad, sinceridad y determinación, y no con negación, indignación o división.
Debemos buscar la verdad, exigir responsabilidades y defender la inviolabilidad de la vida humana, incluso cuando hacerlo resulte difícil, incómodo o políticamente inoportuno.
Si renunciamos a nuestros valores comunes, debilitamos los cimientos mismos de nuestra nación.
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Por Jacob V. Stuart, Jr. | Abogado especializado en defensa penal | Orlando, Florida
Aviso legal: La información contenida en este blog se ofrece únicamente con fines informativos generales y no debe interpretarse como asesoramiento jurídico. La lectura de este contenido no da lugar a una relación abogado-cliente con Jacob Stuart Law, P.A. Cada caso es diferente, por lo que debe consultar con un abogado cualificado sobre sus circunstancias específicas.